Por qué las buenas soluciones no siempre funcionan

A veces una solución es perfectamente lógica y aun así falla porque nunca aborda el problema real. Una mirada a por qué resolvemos la tarea equivocada y cómo verlo con mayor claridad.

Anton Minin Baranovskii — Desarrollador Frontend Senior
19/6/2026
Por qué las buenas soluciones no siempre funcionan
Una buena solución comienza mucho antes que la propia solución

Probablemente muchos se han encontrado alguna vez en una situación en la que una solución parece razonable, pero el resultado termina siendo muy diferente de lo esperado.

Se agregan nuevas funciones a un producto, pero los usuarios siguen marchándose. Se refuerzan los controles en una empresa, pero los errores no disminuyen. En los objetivos personales aparece un nuevo plan, un nuevo enfoque o un nuevo sistema, y al poco tiempo todo vuelve más o menos al punto de partida.

En momentos así, es natural buscar el problema en la ejecución. Parece que faltó disciplina, tiempo, recursos o constancia.

Sí, eso realmente sucede. Pero existe otra posibilidad que es mucho más difícil de detectar. A veces la solución es perfectamente lógica, pero el problema es que no aborda la causa raíz. Es una idea incómoda porque pone en duda no la calidad de la solución, sino nuestra comprensión de lo que realmente está ocurriendo.

Si un problema está mal definido, es posible trabajar con mucha energía y, al mismo tiempo, alejarse gradualmente del resultado deseado. Cuanto más esfuerzo invertimos, más difícil resulta detenerse y hacerse una pregunta sencilla: ¿estoy realmente resolviendo el problema correcto?

Quizás por eso muchos problemas duran mucho más de lo que deberían. Con frecuencia confundimos los síntomas con las causas y las interpretaciones con los hechos. Tomamos la primera explicación como si fuera la imagen completa de la situación. Y esto no ocurre porque falte inteligencia o experiencia. Más bien ocurre lo contrario: cuanto más compleja es una situación, más fácil resulta completar los vacíos con nuestras propias suposiciones.

Durante los últimos años volví una y otra vez a los temas relacionados con el pensamiento, la toma de decisiones y el logro de objetivos. A través de la inteligencia artificial, libros, artículos y distintos enfoques prácticos, fui acumulando una gran cantidad de material. Todo ello me dio una visión amplia, pero no respondía a la pregunta principal.

La pregunta que no dejaba de acompañarme no era dónde encontrar otro método más. Métodos ya existen de sobra. La verdadera pregunta era diferente: ¿cómo saber qué herramienta es la adecuada en este momento, para este problema concreto y en esta situación específica?

En algún momento volví a TRIZ. Me pareció que podía convertirse en un núcleo sólido para este tipo de trabajo: no como un conjunto de consejos, sino como una forma de analizar problemas a través de contradicciones, recursos disponibles y el costo real de una solución.

Y si a ese núcleo se le suman el pensamiento sistémico, los sesgos cognitivos, Jobs To Be Done, Lean Startup y otros enfoques prácticos, se obtiene una ruta útil para analizar problemas complejos y situaciones que parecen no tener salida.

Así nació el libro "Sed de Realidad" (Thirst for Reality). Es un libro sobre cómo ver los problemas con mayor claridad, encontrar soluciones más sólidas y actuar sin autoengaño. Habla de las contradicciones que nos frenan, de los sistemas que generan consecuencias inesperadas, de las preguntas que resultan más importantes que las respuestas prefabricadas y de por qué una buena solución comienza mucho antes que la propia solución.

El libro sigue en proceso de escritura. Tendrá 12 capítulos en total y los primeros 8 ya están disponibles en Leanpub:

Leer Sed de Realidad en Leanpub (EN)

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